El Barça pierde en Getafe y queda a seis puntos de un buen Real Madrid que mantiene la tradición en su derbi doméstico, derrotando a un Atlético que, eso sí, este año ofreció más resistencia.
Mal resultado para los blaugrana. ¿Motivo? No se jugó bien. ¿Conclusiones? Tres: la Liga está más difícil, el Barça sigue dependiendo de si mismo y por fin hemos comprendido en que consistía el villarato.
La Liga está más difícil. Si, pero no mucho más.
En las dos últimas temporadas, el Barça se adjudicó el campeonato de liga con tres y cuatro puntos de ventaja sobre el Real Madrid. En la temporada 2009-10, los blaugrana se impusieron en los dos encuentros en los que se enfrentaron a los blancos (1-0 y 0-2). En la temporada 2010-11, la primera de Mourinho, el Barça se impuso por 5-0 en el Camp Nou y empató a uno en el Bernabéu. En ambos casos, si el Real Madrid hubiese ganado en los dos enfrentamientos directos, se hubiese llevado la Liga.
Es lógico que años después, y con una diferencia de seis puntos, se dispare la euforia merengue. El Real Madrid se sitúa en una inmejorable situación, pero parece claro que le queda lo más difícil.
Si el Barça consigue imponerse al Madrid en el Bernabéu y en el Camp Nou, podrá permitirse, de aquí a final de temporada, cometer los mismos tropiezos que el equipo de Mourinho.
Si los de Mou consiguen por fin derrotar al F.C. Barcelona en liga, tendrán una inmejorable oportunidad para conseguir sacudirse la gran obsesión con la que conviven en las últimas temporadas, siempre que "su" villarato se lo permita, claro.
Porqué después de 13 jornadas disputadas, nos ha quedado claro a todos en que consistía el villarato.
Desde los medios afines, se pretendía que el villarato se basaba en las ayudas arbitrales al F.C. Barcelona. Ahora sabemos que el villarato, en realidad, consistía en que los árbitros no perjudicaban al Barça.
Unos cuantos penaltis escamoteados después y con algún gol mal anulado en el contador, hemos vuelto a la normalidad histórica del fútbol español.
Ahora empieza lo bueno. Hay muchas ganas de clásico.

