El primer Madrid-Barça de Copa ya está aquí.
No se sabe si por no dar pistas al rival (a estas alturas ya las tienen todas) o por que ambos tienen todo su ánimo en esta eliminatoria (yo voto por ello), parece que los dos equipos llegan flojeando al envite (al menos en la Liga).
Aunque llega con un Real Madrid distanciado del F.C. Barcelona en Liga, yo creo que la eliminatoria llega en peor momento para el Real Madrid.
Los cinco puntos de ventaja que los blancos sacan a los blaugrana, sirven de bálsamo para un acomplejado Real Madrid que, pese al título de Copa del Rey obtenido la pasada temporada frente al F.C. Barcelona, no han sabido como meterle mano al cuadro de Guardiola desde la llegada de Mourinho al club de Concha Espina.
Y pese a ese bálsamo en forma de colchón liguero, creo que los cuartos de final de Copa llegan en peor momento para el Madrid porque una derrota ante el Barça, además de apear a los blancos de una competición que la pasada temporada fue calificada como de muy importante, supondría una enorme barrera moral en un hipotético cruce en Champions y restaría importancia a la diferencia de puntos en liga, ya que los tres puntos en disputa en el choque liguero del Camp Nou se plantearían también como un muro casi infranqueable para el Real Madrid, con lo que los blancos se verían obligados a defender los dos puntos de ventaja restantes como oro en paño. Un empate diluiría la "enorme" ventaja, y después de partidos como el del pasado sábado en Mallorca, no parece descabellado pensar que este gran Madrid pueda dejarse algo más de dos puntos por el camino de aquí al partido en Barcelona del mes de abril.
Porque pese a que la caverna esté decidida a vender como épicas remontadas arreones de última hora después de malos planteamientos y sesteos en el terreno de juego, el argumento más sólido que esta presentando esta temporada el Real Madrid es el de que el villarato ha acabado y se ha recuperado la normalidad en el fútbol español.
¿Normalidad? Es posible. El barcelonismo no puede caer en la torpeza de caer en un ya superado victimismo, sobre todo porque eso sería darle alas a un entorno mediático merengón, que pretende equiparar esas quejas con la campaña de acoso y derribo llevada a cabo desde Madrid contra un estamento arbitral, que antes favorecía al Barça presionado por una federación vendida a los intereses culés, y que ahora revela un perfil más humano, en el que el error inocente forma parte inherente del juego.
Y si no que se lo pregunten a Paco García Caridad, que esta mañana casi se come a su colaborador, Álvaro Benito (un buen periodista, pero con malas compañías), cuando en la presentación de la tertulia de las nueve de Directo Marca, en Radio Marca,se ha atrevido a insinuar que, tal vez, esta temporada los árbitros están perjudicando al Barça, lo que justifica el hecho de que José Mourinho haya dejado de quejarse. Caridad le ha dejado claro que ese argumento no es de recibo en Radio Marca.
La prensa deportiva catalana no puede caer en el enorme error de cálculo de entrar a trapo. Es muy probable que la campaña abanderada por Mourinho y jaleada por la Central Lechera haya llegado a cohibir a unos árbitros que, efectivamente, son humanos, y que del mismo modo que pueden equivocarse involuntariamente, pueden ser condicionados por un entorno absolutamente organizado, pero si el Barça recupera la regularidad de temporadas anteriores, será imposible frenarle en ninguna de las competiciones.
Y si no la recupera y cede ante sus rivales, habrá que hacer lo que otros no supieron: quedarse en el terreno de juego y aplaudir al campeón.
