domingo 19 de febrero de 2012

Nota a pie de página o bombardeo.

En mi artículo de ayer, "Un respeto, por favor..." me quejaba de la desfachatez de algunos medios capaces de rasgarse las vestiduras ante actitudes calcadas a las que ellos mismos han promovido durante años.

Lejos de verse influido por la agresiva reacción de los medios de Madrid, en la edición de hoy de Mundo Deportivo, Xavi Muñoz, a través de su artículo "El 'saqueo' no descansa", insiste en el polémico "informe" que el mismo diario publicó ayer sobre los errores arbitrales en favor del Real Madrid.

El artículo persiste en la crítica orquestada por Mundo Deportivo hacía a los árbitros: "El Racing vivió en el Bernabéu una primera parte apoteósica en la que recibió un gol en evidente fuera de juego, otro en posible, en la que acabó con diez por unas manos casi imperceptibles de Cisma y, en cambio, otras de Cristiano en el área de Casillas no existieron ni para González bis ni para todas esas teles..."

Desde luego ese no es el camino.

Pero entre las críticas al arbitraje de ayer de González González en el Real Madrid - Racing, Xavi Muñoz deja ir una verdad como una casa de pagès en relación con las manos de Cristiano Ronaldo en su propia área, que en mi opinión resume en pocas palabras la base de la estrategia manipuladora de la caverna mediática:

"... Todas esas teles que tiran de lupa cuando interesa y que, a la que hay tufo de beneficio al Real, eluden repeticiones o dan las menos reveladoras. Así se logra que la polémica sea apenas una nota a pie de página y no el bombardeo de tertulias que duran una semana".

Pues eso. No hace falta decir nada más.


@extrizquierdo

sábado 18 de febrero de 2012

Un respeto, por favor...

Una cuestión casi tan opaca como el déficit fiscal de Catalunya respecto al Estado español es el número de seguidores que Real Madrid y F.C. Barcelona tienen en España.
Históricamente (o más concretamente, desde finales de la década de los 50), prácticamente todo el mundo ha estado de acuerdo en considerar al Real Madrid como el "equipo de España".

Esa apreciación podía ser más o menos acertada, pero en principio no parecía haber demasiada discusión en que el club blanco tenía un mayor número de seguidores que el F.C. Barcelona a nivel estatal.

En los últimos años, sin embargo, las simpatías hacía los dos grandes de la Liga española se han ido equilibrando de tal manera, que se ha alcanzado lo que podría considerarse, en la práctica, un empate técnico.

Pese a que diferentes estudios no consiguen llegar a un acuerdo sobre el grado de preferencias de la población española hacia uno u otro equipo, una encuesta de Metroscopia para El País, en noviembre de 2011, situaba aún por delante en las simpatías de los aficionados españoles al Real Madrid, con un 31% del total, frente a un 25% del F.C. Barcelona.

Esa pequeña diferencia, sin embargo, no ha sido asimilada en absoluto por los medios de comunicación "nacionales", que parecen guiarse por estudios sociológicos de hace 25 años.

¿Donde está el error? 

Parece evidente que el acérrimo madridismo de los medios españoles sigue sustentándose en una audiencia mayoritariamente merengona.

¿Por qué?

Un 65% de los habitantes de Catalunya se manifiestan barcelonistas, mientras que un 10% se declaran abiertamente madridistas. 

Restando esos casi 5.000.000 de culés catalanes, que se informan a través de medios locales, el barcelonismo a nivel español queda reducido a la mitad. Los madridistas catalanes, sin embargo, siguen optando por los medios de alcance estatal como canales de información preferentes. 

Esto supone que la caverna tiene un público cautivo de casi 15.000.000 de madridistas encantados de la vida y de unos 7.000.000 de culés con escasa capacidad de elección.

Si a ese hecho añadimos que la culerada se ha habituado, en esta época de triunfos, a seguir las informaciones más ultramontanas procedentes de la caverna blanca, hábito con un componente que fluctúa entre el masoquismo y el morbo, entendemos el porqué de unos medios tan polarizados en un país tan bipolar.

Dicho lo cual, y entendiendo bajo un prisma estrictamente económico los motivos por los cuales los culés no podemos librarnos de la inquina merengona contra nuestros colores procedente de medios que teóricamente deberían ser imparciales y objetivos, los barcelonistas no podemos, ni debemos permitir que los creadores del villarato, del platinato, del canguelo, de la trama del dopaje, de las infamias contra el Barça y contra Catalunya, pretendan hacernos callar y nos insulten cuando alguien desde Catalunya se pone a su mismo nivel.

El pasado jueves, el escritor Luis Racionero, publicaba una columna en Mundo Deportivo titulada "Sigue la payasada arbitral", a través de la cual recomendaba al F.C. Barcelona retirarse de la Liga, a la que tachaba de la peor y la más corrupta, humillante y nauseabunda, acusaba a los árbitros españoles de sodomizar al Barça y al Real Madrid de comprar a los líniers (casi nada). 

Hoy sábado, Mundo Deportivo titula en portada "Saqueo al Barça" y en páginas interiores publica un informe según el cual, sin determinados errores arbitrales, el Barça tendría, a estas alturas de temporada, tres puntos más que el Real Madrid, lo que viene a corroborar lo expuesto por Racionero en su explosiva columna de días atrás.

Habiendo criticado los constantes ataques que desde la prensa madrileña se han hecho al F.C. Barcelona en particular y al barcelonismo en general, no puedo estar de acuerdo con el planteamiento de Mundo Deportivo, pero no es contradictorio disentir de la salida de tono del rotativo barcelonés con la repulsa absoluta hacía aquellos elementos que no se han cansado de manipular, tergiversar e insultar impunemente a toda una afición cuyo destino parece ser el de tener que tragar y callar. 

Me sorprende que periodistas que han estado años intentando desestabilizar al colectivo arbitral, se escandalicen ahora que unos colegas utilizan los mismos métodos. 


Sobre todo cuando incluso el boletín oficial del villarato, reconoce en su sección "La otra Liga", que el Barça aún podría depender de sí mismo para adjudicarse el campeonato.

  @extrizquierdo

miércoles 15 de febrero de 2012

El otro pasillo.

Pese a no ingerir ningún tipo de sustancia psicotrópica (al menos no de forma habitual), debo ser de los pocos que aún no dan la Liga por perdida para el Barça.

Es muy difícil. Las combinaciones que darían la Liga a los de Guardiola son muy variadas, pero en el escenario más lógico, el Barça tendría que ganar, si o si, los dieciséis partidos que restan y el Real Madrid, además del choque del Camp Nou, tendría que perder, por ejemplo, un partido más y empatar otros dos.

Sin embargo, si finalmente fuese el Real Madrid quien se impusiese en el Campeonato de Liga, además de no quedar otra que felicitarle, habría que verle disputar la Supercopa de España.

¿Contra quién? Siguiendo con el cuento de la central lechera, del mismo modo en que el Madrid es el claro favorito para imponerse en Liga, lo lógico sería que el campeón de Copa fuese, así mismo, el favorito en dicha competición: el F.C. Barcelona. Es decir, la Supercopa de España podrían disputarla, previsiblemente, Barça y Madrid.

Teniendo en cuenta que este verano se celebran la Eurocopa de fútbol y los Juegos Olímpicos de Londres, queda claro que la final de Copa no puede posponerse más allá del 25 de mayo. Como a día de hoy, el gran problema para la celebración de la final de Copa en esas fechas son las inaplazables obras en los aseos del estadio Santiago Bernabéu, lo mejor será que Barça y Athletic disfruten de la fiesta en cualquier otro estadio, para que el madridismo pueda acondicionar tranquilamente los mingitorios donde se van patas abajo cuando los blaugrana toman su estadio.

Ahora bien, no hay que perder de vista que lo importante es ganar la Copa, no donde se gana.

Y tampoco habría que perder de vista que, ante la lúbrica obsesión que está apoderándose de la merengonada en forma de pasillo del Barça a un Real Madrid campeón de Liga en el Camp Nou, sería interesante contemplar otra posibilidad.

Siendo la final de Copa el último partido de la temporada, podría ser que el Real Madrid quien tuviese que hacer el pasillo al Barça en el Camp Nou en el partido de ida de la Supercopa de España (primer partido oficial después de la final de la Copa del Rey). 

No creo que, ante el señorío mostrado últimamente por el Real Madrid, ese hipotético pasillo pudiese acarrear ningún problema para los chicos de Mou. 

domingo 12 de febrero de 2012

Desde mi sarcófago...

Después del batacazo de ayer en el Reyno de Navarra, El Sadar de toda la vida, el Barça dice prácticamente adiós a la Liga.

No pueden haber excusas. Este equipo tiene todo el crédito del mundo, pero cuando las cosas no se hacen lo suficientemente bien, hay que reconocerlo.

Esta temporada ya se han ganado tres títulos (aunque sean de guarnición), la presencia en la final de la Copa del Rey está garantizada y las posibilidades en Champions siguen intactas. Pero recurriendo al tópico, la Liga ya sólo puede perderla el Real Madrid.

Si los de Mou mantienen el ritmo y se adjudican la competición liguera, no quedará otra que felicitarles. Mal que nos pese.

Sin embargo, a día de hoy, mi mayor preocupación es como esquivar los dardos envenenados con los que nos va a martirizar la caverna a partir de ahora.

Seguro que tienen todo el derecho del mundo a sacar pecho, pero mi capacidad de resistencia está ya demasiado desgastada como para soportar según que comentarios.

¿Cobardía? No lo sé. Probablemente. Pero prefiero pensar que se trata de simple instinto de conservación.

De momento, mi mayor interés es aislarme totalmente de la dañina influencia cavernaria en los medios que nos rodean.

Anoche ya deposité mi magullado ánimo en el sarcófago en el que tengo previsto recluirme hasta que remita la marea puntopelotera que se nos avecina.

Esta mañana me he permitido la frivolidad de salir unos minutos de ese sarcófago para escribir estas pocas líneas de penitencia, pero me vuelvo inmediatamente a la oscuridad de mi voluntario aislamiento informativo.

Que os sea leve. Pero eso si, ara més que mai, som-hi Barça! 

viernes 10 de febrero de 2012

Hipocresía, mentiras y siete puntos.

Hipocresía 

Resulta muy sorprendente observar lo que pueden llegar a doler en la caverna mediática las injustificables alusiones al doping en el deporte español que, desde la sentencia del caso Alberto Contador, se vienen haciendo desde algún medio de comunicación francés. 

Que los guiñoles de Canal+ se ceben en deportistas, como Rafa Nadal, que jamás han dado positivo en un control es, como mínimo, de muy mal gusto. Ya no hablemos de lo que ha supuesto la aparición en las parodias del sacrosanto, inmaculado y madridista campeón del mundo Casillas. 

Claro que de mucho peor gusto fue que medios españoles acusasen,  sin prueba alguna, al F.C. Barcelona de prácticas dudosas en relación con el doping. 

Fue precisamente Marca, a través de un estudio sobre el cachondeo en los controles anti-doping en el fútbol español y un artículo del inefable Látigo Serrano en el que consideraba que el auténtico crack del Barça era el Dr. Pruna, el que encendió la mecha a una bomba que le explotó en las manos a Juan Antonio Alcalá, cuando en su programa de la COPE, El Partido de las 12 (13 de marzo de 2011), anunciaba que el Real Madrid presentaría una queja formal ante la Federación en relación con las prácticas de determinados profesionales vinculados al F.C. Barcelona.




El escándalo en Barcelona fue monumental, pero el resto de medios españoles encontraron de lo más normal que un medio acusase de doping, sin bromas, sin parodias y sin pruebas, a un club de la Federación Española. 

Aquellos que tanto atacan la supuesta doblez de algunos, son los auténticos campeones de la hipocresía.


Mentiras

Parece lógico que el Real Madrid se muestre reticente a ceder el Santiago Bernabéu para la disputa de la final de Copa. No es agradable que el eterno rival pueda celebrar un título en tu propia casa, y el Barça probablemente también plantearía dificultades en caso de que el Madrid fuese uno de los finalistas. 
Pero se diga lo que se diga desde la caverna, el F.C. Barcelona no se negó a que la final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el Real Zaragoza se disputase en el Camp Nou. Fue el Ayuntamiento de Barcelona, a través de la Fundació Barcelona Promoció, quien solicitó, antes de la disputa de las semifinales, la organización de la final en el Estadi Lluis Companys de Barcelona. La Ciudad Condal era considerada una buena sede por los cuatro semifinalistas, Real Madrid, Sevilla, Alavés y Real Zaragoza, y el estadio Olímpico considerado mejor escenario que un Camp Nou con excesiva capacidad para el poder de convocatoria de Alavés y Real Zaragoza.
Una vez que el Inter del idolatrado Mou privó al Barça de la posibilidad de proclamarse campeón de Europa en el Bernabéu, algunos periodistas de la capital parecen considerar un éxito el hecho de impedir jugar finales en el estadio madridista al F.C. Barcelona, e incapaces de reconocer los motivos reales, o incluso alegar una causa justificada, como la celebración del día 20 de mayo en caso de que el Real Madrid se adjudicase la Champions y el Barça no jugase la final, acuden a la ridícula excusa de unas obras en los lavabos o a la persistente salvaguarda de un señorío perdido justificando deplorables actitudes propias a través de supuestas ofensas previas del Barça.

Pocos minutos después de que el Barcelona se clasificase para la final de Copa, periodistas del entorno blanco, como Tomás Roncero en Punto Pelota, alegaban la supuesta negativa barcelonista de 2004 para explicar el no rotundo de Florentino a ceder el mejor escenario posible para una final entre Barça y Athletic Club.


Roncero reconocía haberse enterado de esa negativa culé de hace ocho años pocos minutos antes, en la redacción de As. No es extraño. La portada de As del día siguiente ya se refería a la supuesta negativa barcelonista a que el madrid disputase la final de 2004 en el Camp Nou ("El club blanco no olvida que tuvo que jugar la final de 2004 en Montjuïc porque el Barça negó el Camp Nou"), y el director del diario, Alfredo Relaño, ha dedicado dos días seguidos su editorial a insistir en esa mentira.

Ayer jueves aludía directamente a que la directiva blaugrana se negó a ceder el estadio barcelonista por el hecho de que fuese el Real Madrid uno de los finalistas. Ante el desmentido de ese hecho por parte del secretario general de la Federación, Jorge Pérez, Relaño, sin bajarse del burro, alude hoy al villarato para justificar que la final entre Real Madrid y Real Zaragoza se disputase en Montjuïch y no en el Camp Nou: "En definitiva, la arbitrariedad de turno. El Madrid recuerda que le tocó recorrer el doble de distancia que al Zaragoza para jugar en Montjuïc, donde cabía la mitad de gente que en el Camp Nou. Eso también es villarato".

Cualquier cosa antes que reconocer que mienten.

Siete puntos

El Real Madrid está eliminado de la Copa. La Copa ya no interesa (más allá de vender como un triunfo el hecho de impedir jugar la final al Barça en el Santiago Bernabéu). 
El Real Madrid está muy bien posicionado en Liga y en Champions. En Champions, pese a la incansable insistencia cavernaria en recordar el récord de puntos madridista en la primera fase, la situación del club blanco no es objetivamente mejor que la del Barça, ya que ambos están pendientes de disputar los octavos de final.

Pero es en Liga donde la caverna puede sacar pecho. Pese a que el Real Madrid perdió en el partido de la primera vuelta en el Santiago Bernabéu, la ventaja conseguida respecto al F.C. Barcelona es de momento el gran logro (después de la famosa Copa del Rey de la pasada temporada) de la era Mourinho.

Cuando en los últimos años se ha perdido casi todo lo que se podía perder contra el Barça, hay que sacar el máximo rédito a una sustancial diferencia de puntos. Diferencia que, dependiendo de como acabe la temporada, puede convertirse en uno más de los títulos imaginarios que viene inventando la máquina de propaganda blanca para dar lustre a un excelente equipo que ha tenido la desgracia de toparse con uno aún mejor.

Como ha dicho Piqué, "se les va a hacer muy largo".

@extrizquierdo

jueves 9 de febrero de 2012

El efecto boomerang.

El Barça superó ayer con nota el primer examen de su particular cuesta de febrero.

El 2-0 frente al Valencia vale una final, la tercera de Copa del Rey en cuatro años y la duodécima de la era Guardiola.

El Barça tiene ahora la tranquilidad suficiente para centrarse en Liga y Champions durante los próximos tres meses, con la garantía de disputar un título a finales de mayo. Los de Pep encaran, eso si, cuatro semanas muy exigentes después de haber cedido una importante diferencia de puntos al Real Madrid en Liga. 

Aprovechando una ventaja de la que no se disfrutaba desde la llegada de Guardiola al banquillo del Barça, desde Madrid se han intentado exagerar los titubeos de un Barcelona mermado por las lesiones y por un bajón de forma de algunos de sus jugadores para precipitar el tan ansiado relevo en la hegemonía del fútbol español.

El madridismo parece resignado a no poder superar a un Barça a pleno rendimiento y supedita el tan esperado fin de ciclo hermeliano a que los blaugrana pierdan nivel competitivo más que a una mejora en el juego de un Real Madrid que, yendo al límite, parece no poder alcanzar el nivel exhibido por el F.C. Barcelona en las últimas temporadas.

Después de haber sido superados en la Supercopa de España, de haber perdido en el partido de Liga en el Santiago Bernabéu, de haber caído eliminados en cuartos de final de la Copa del Rey y de ver como el eterno rival conquistaba la Supercopa de Europa y el Mundialito de Clubes, los famosos siete puntos son el tesoro más preciado de un madridismo que, ahora si que si, necesitan ganar una Liga que después de los alardes de retrovisores y chistes sobre la A7 no pueden permitirse perder.

Mantener o ver recortados esos siete puntos durante el mes de febrero, supondría un golpe moral para un Madrid al que la campaña mediática orquestada para demostrar que el Barça está en las últimas, se le podría volver en contra, cual efecto boomerang, y al que perder un colchón tan importante podría pasarle factura cuando aún tendrá que recibir al Valencia y viajar a Pamplona, Sevilla, Bilbao y, sobre todo, Barcelona.

Además, el gran obstáculo para conquistar la décima vuelve a ser un Barça que, de darle la vuelta a la Liga, sería un autentico coco en Europa.

No vaya a ser que el canguelo tome el puente aéreo.

domingo 5 de febrero de 2012

Victorias que valen lo mismo.

Getafe 0 - Real Madrid 1. Juego rácano del líder. Penalty no señalado por mano de Pepe. Tres puntos para el Madrid.

F.C. Barcelona 2 - Real Sociedad 1. Primera parte de gran nivel blaugrana. Diez últimos de sufrimiento local. Tres puntos para el Barça.

Hay hechos que son incontestables, pero después de haber agotado todo un catálogo de quejas, excusas y justificaciones, la caverna ha encontrado una nueva e imaginativa vía: convertir empates en victorias, eliminaciones en refuerzos morales y victorias propias en más valiosas que las ajenas.

Se trata, sin duda, de un novedoso camino, capaz de embobaliconar a los más voluntariosos seguidores, pero de un recorrido absolutamente efímero.

El Real Madrid ha conseguido una sustancial ventaja sobre el F.C. Barcelona. Es consciente de que en este mes de febrero, con un calendario favorable, podría sentenciar el campeonato liguero si consiguiese ampliar esa ventaja. 

Sin embargo, no hay que dejar nada al azar, y los medios filomadridistas prefieren curarse en salud. Si la eliminación de Copa se vendió como un éxito incontestable, ¿por qué no explotar el filón y prevenir posibles complicaciones?

Si con un calendario inmediato más complicado el Barça mantuviese la distancia, o incluso la acortase (con el partido del Camp Nou en el horizonte), ¿qué mejor que rearmar la moral merengue ante cualquier posible eventualidad?

Como si la ventaja actual no fuese suficientemente amplia, el entorno madridista parece empeñado en dotar de un nuevo significado los resultados del Real Madrid. Ganar jugando mal es ir "De cabeza a por la Liga".

Tienen razón. El Real Madrid depende de si mismo, y puede permitirse incluso el lujo de perder ante el Barcelona.


Pero del mismo modo que sus triunfos valen tres puntos, los del Barça, pese a que "gana tiritando", y que "pasó miedo ante la Real Sociedad", le mantienen vivo en la lucha por el título, y si las distancias se acortasen, los hipotéticos empates blancos dejarían de ser heroicas exhibiciones de juego.

Quizás entonces, Karanka volvería a hablar de los árbitros...