miércoles, 31 de agosto de 2011

Al revés te lo digo...

Confirmado. Esta temporada, el Barça volverá a conseguir el triplete.

El pitoniso Roberto Gómez, afirma en su "balonazo" de hoy que el Real Madrid ha de ir a lo suyo, porque, este año, tiene todas las de ganar en su confrontación con el F.C. Barcelona.

La premonición de Roberto Gómez es una gran noticia para la culerada. Sólo hay que recordar que en vísperas de los cuatro últimos partidos entre Barça y Madrit de la pasada temporada, garantizaba a cualquier incauto que quisiera hacerle caso, que el equipo blanco sería el seguro vencedor, ya no en el global de los cuatro encuentros, sino en todos y cada uno de los partidos (si tiramos de hemeroteca, encontramos infinidad de cagadas del mismo calibre, lo que convierte a Roberto Gómez en el tercer peor pronosticador cavernario después del líder indiscutible, Tomás "habéisdespertadoalafiera" Roncero, y a poca distancia de la estrella invitada, Frédéric "findeciclo" Hermel).

Estar convencidos de que nuestro equipo del alma ganará siempre, es un pecado venial en el que caemos muchos aficionados. Pero los aficionados somos eso: aficionados. Sin embargo, cuando un profesional, un periodista, bueno, un señor que escribe en un diario y se suelta en una radio, no hace más que equivocarse en sus vaticinios, habrá que hacerle caso, y creer que seguirá equivocándose irremisiblemente. Es lo que se conoce como rigor inverso o "al revés te lo digo, para que me entiendas".

El único problema, es que algún lustro de estos puede que se equivoque (o sea, que acierte).

martes, 30 de agosto de 2011

Faltan 90 años, y ya se ponen nerviosos.

El Real Madrid es, según la FIFA, el mejor club de fútbol del siglo XX.

Si nos atenemos a la fría estadística, podría tratarse de un hecho inapelable (o no). Analizar ahora si las primeras Copas de Europa valían más que las Copas de Ferias (no contabilizadas estadísticamente por la UEFA, al tratarse de una competición no organizada por dicho organismo) es discutir el sexo de los ángeles, y recordar a personajes como Bernabéu, Saporta, Plaza, Ortíz de Mendibil o Guruceta, o episodios como el fichaje de DiStéfano, es empantanarse en cuestiones ya fosilizadas.

Así pues, podríamos estar de acuerdo. El Real Madrid sería el mejor club de fútbol del siglo XX. Enhorabuena.

Lo divertido es que en agosto de 2011, cuando faltan casi 90 años para el siglo XXII, la gruta mediática se pone nerviosa y ya va restando méritos al que, no sabemos si será el mejor club de fútbol del siglo XXI, pero si está claro que ha sido el mejor club de fútbol de la primera década del siglo, y desde luego, es el mejor club polideportivo de la historia: el F.C. Barcelona.

Después de la consecución de la Supercopa de España (contra el Real Madrid), y de la Supercopa de Europa, y de una exhibición de juego y recursos en el partido de liga contra un equipo de Champions (5 a 0 al Villarreal en el Camp Nou), el director de As, Alfredo Relaño, se apresura a aclarar en su editorial de hoy que el equipo más laureado de España no es el Barça, sino el Madrit de sus entresijos, ya que los 74 títulos del Barça no son tales, porque las tres Copas de Ferias (precedente de la posterior Copa de la UEFA, precedente, a su vez, de la actual Europa League) no están contempladas por la sacrosanta UEFA (cuanto caso le hacen algunos a la UEFA cuando les interesa, y cuanto la ningunean cuando les conviene).

Pero que patético resulta que Relaño se ponga a discutir un hecho (el número de títulos) que tiene tantas interpretaciones como intérpretes se pongan a analizarlo.

¿Cuentan los títulos conseguidos por el Real Madrid antes de 1955, año de creación de la UEFA? ¿Cuentan títulos conseguidos por el Barça tales como la Copa Latina (más importante en su momento que la Copa de Europa) o la Copa Eva Duarte (precursora de la actual Supercopa de España)? ¿Si no valen las Copas de Ferias, porqué cuentan las Copas de la UEFA o las Recopas (competiciones ya extintas)? ¿Deberíamos contabilizar, ante la excitación merengue en su consecución, el pichichazo de Cristiano Ronaldo como un título comparable al Mundial conseguido por España en Sudáfrica?

Tranqui Relaño. Ni tú ni yo viviremos para conocer a quien adjudica la FIFA el título honorífico de mejor club de fútbol del siglo XXI, por lo que podrás disfrutar del orgasmo vitalicio de ser miembro destacado de la Central Lechera del "mejor club de fútbol del siglo XX". Que lo disfrutes sin mancharte.

Ataques de realidad.

Primera jornada de liga, que es la segunda, y ahora parón.

Real Zaragoza 0 - Real Madrid 6. 
FC Barcelona 5 - Villarreal CF 0.

Pues eso, lo que comentábamos del año de la marmota: el Zaragoza habrá sudado sangre y se habrá empleado a fondo contra un "inconmensurable" Madrit, y algo habrá habido de robo arbitral en el Barça-Villarreal a favor del equipo del villarato.

No estoy loco. Oyendo y leyendo a algún cavernario babeante aún con la "exhibición" del Real Madrid (véase José Vicente Hernáez), parece que la realidad virtual de la Central Lechera sigue nublando la razón a más de uno.
Lo dicho. Muy bien el Madrid, soberbio el Barça. Pero parece que alguno no podrá resistir otro ataque de realidad (¿verdad Josevi?).

lunes, 29 de agosto de 2011

El año de la marmota.

Aparcado ya el verano, de vuelta a la rutinaria "normalidad", nos encontramos con el mismo panorama cavernario con el que nos fuimos de vacaciones.


Debe ser un pecado de ingenuidad superlativa, pero no deja de sorprender que la caverna siga empeñada en tararear cansinamente (como La 5ª Estación) que "El mundo se equivoca", poniendo en pompa y mirando a La Castellana a la (para ellos) cruda realidad y pasándose por el forro la tan cacareada, por Siro López, "subjetiva objetividad", para convertirse simplemente en forofos subjetivamente asilvestrados (al mismo nivel que blogs como este, pero con una responsabilidad social infinitamente mayor), negando implacablemente todo lo que defiende casi unánimemente la prensa mundial.

Viendo el buen arranque del Real Madrid en liga, endosándole un impepinable 6 a 0 a un Zaragoza al que de haber jugado contra el Barça, hubiesen acusado de salir a jugar derrotado, y la euforia desatada en la caverna, miedo da la reacción cagométrica de la caverna nacionalmadridista ante un posible tropiezo de un Barça sin defensa, esta noche frente a un siempre peligroso Villarreal (sigo confiando muchísimo en chavales como Dos Santos o Fontàs).

En cualquier caso, viendo como Mourinho ya se queja del calendario, queda claro que no estamos en el día de la marmota; estamos en el año de la marmota.


No importa. Un año más, al Madrid le harán falta siete puntos más que al Barça porque, un temporada más, perderá los dos enfrentamientos directos (por culpa del villarato, de Roures, del dóping, de Unicef, de la tía de Pep y de las almorranas de Mou).


¡Qué vayan pasando!

martes, 23 de agosto de 2011

Aclamación por decreto.


Mourinho tiene el innegable mérito de conseguir que muchos hablemos de él continuamente.

Hablemos de él, o no, una mayoría (los que no somos madridistas), creemos que Mourinho es un elemento peligroso que no le conviene en absoluto al fútbol. Da lo mismo que entrene al Madrid, al Inter, al Chelsea o a quien sea. Su actitud crea un clima de crispación que, por mucho juego que dé a la prensa, contamina gravemente un entorno ya de por sí muy poco edificante.

El barcelonismo, después de soportar innumerables provocaciones y faltas de respeto por parte de The Special One, aún tiene que oír la cavernaria soplapollez de que existe una campaña orquestada para desprestigiar al inocente entrenador portugués originada en el “terror” que se le tiene en Can Barça a un técnico que ha privado al FC Barcelona de una Copa del Rey, pero al que se le ha ganado, en directa competencia, una Liga, una Champions y una Supercopa de España.

Recordar vergonzosas y vergonzantes actuaciones del técnico del Real Madrid no tiene sentido, por qué todos las conocemos. Pero cuando parecía haber llegado al límite del esperpento, metiendo el dedo en ojo ajeno, esta mañana ha dado una nueva vuelta de tuerca a su personal pulso contra el mundo mundial al pseudoamenazar, vía SMS de su ínclito portavoz personal, Eladio Paramés, con abandonar la institución de Concha Espina ante la “evidente” falta de apoyo recibida por parte de la directiva de Tito Flo.

Que Mou no se iba a disculpar "normalmente" ya lo sabíamos, pero sorprende ver como juega con la inteligencia de una afición entregada a su causa.

Mourinho ha llevado al madridismo al borde de un precipicio ante el cual, éste no tiene más que dos opciones: dar media vuelta y reandar un territorio seguro pero convertido en tierra quemada, o dar un salto al vacío confiando en que la mano salvadora de Mou les eleve hacía una nueva época de gloria, rescatándolos de un hostión galáctico contra el fondo de la miseria y el descrédito.

Ante la pasada de frenada contra el ojo de Tito Vilanova, y pensando que todo el mundo es gilipollas, Mourinho urde una estrambótica estrategia de reafirmación personal, utilizando un teléfono de su portavoz, que vale, pero ya no vale, y que si tuviese saldo habría que ver si tiene cobertura, para enviar un SMS a un redactor de Canal+ “amenazando” con su marcha del Real Madrid ante la falta de apoyo de un Florentino al que ya sólo le queda concederle el derecho de pernada para con su descendencia femenina.

Liado el follón, nada más fácil que salir personalmente (vía web del Real Madrid) a desmentirlo, colocando en medio de la confusión la obligada disculpa, pero únicamente dirigida al madridismo (y sólo al madridismo), por su barriobajera actitud en el Camp Nou.

Habiendo acojonado con su posible espantada a una afición absolutamente abducida y habiéndose convertido en el nuevo mártir blanco, al dejar ir medio a escondidas una disculpa parcial y absolutamente insuficiente, ahora sólo queda que mañana, cuándo el Real Madrid no puede ganar ningún título hasta la próxima primavera (como mínimo), el Bernabéu en pleno se arroje a sus brazos, sin bragas y a lo loco, para aclamar unánimemente (y con un engaño que no les dará la gana de reconocer) al redentor de sus desgracias y “azote” del mejor equipo de la historia que, fíjate tú, le ha dado “pal” pelo al portugués en el inicio de su famoso “segundo año”.

Mourinho puede engañar a la merengada, pero lo único que demuestra es que ni respeta a sus rivales, ni respeta a su propia afición, entregada pero absolutamente enajenada.

Será digno de ver, mañana, el careto de un Florentino testigo de la aclamación por decreto de un subalterno que le tiene agarrado, pero bien, por todo el escroto.

¡Qué lo disfrute! 

lunes, 22 de agosto de 2011

Sentido y sensibilidad.

Cuando los encargados de analizar la actualidad del Real Madrid manifiestan opiniones de forma tan poética como lo hace Látigo Serrano, no es extraño que se respire un ambiente tan idílico en el fútbol español.

Si, si, ya sabemos que hay impresentables en ambos lados, pero comienza a cansar que a cada crítica hacía un desmán merengón, la respuesta de la trinchera blanca sea un simple "vosotros soís peores".

Cada uno defiende lo suyo, pero el mundo entero está siendo testigo de que el madridismo está perdiendo el norte (¡que se tomen unas Cruzcampo!). 

sábado, 20 de agosto de 2011

Florentino y Mourinho, una cuestión de autoridad, de Santiago Segurola. Marca, sábado 20 de agosto de 2011.





La penosa actitud del Real Madrid, coronada por Mourinho con una agresión de niñato consentido, enterró su notable partido en el Camp Nou, un compendio de todas las cosas que el equipo debió hacer y no hizo la temporada pasada.

Como sucedió en el primer encuentro de la Supercopa, fue Mourinho el primero que evitó el enfoque correcto de los acontecimientos. Si después del duelo del Bernabéu interpretó el papel de indignado con el árbitro para no acudir a la conferencia de prensa y sentirse agraviado por enésima vez, en el Camp Nou derivó hacia el narcisista papel que tanto le gusta.
Se convirtió en el centro de un espectáculo lamentable, con el comportamiento impropio de un hombre que en la sala de prensa declaró que el fútbol es un asunto de hombres. No fue su caso. Se comportó como los chiquillos malcriados, incapaces de tolerar las derrotas.
Su sainete vuelve a explicar la falta de generosidad de Mou con su equipo. Lejos de conceder al Madrid la satisfacción del trabajo bien hecho —la victoria del Barça en la Supercopa se debe esencialmente a la portentosa contribución de Messi—, Mourinho aleja la mirada de lo fundamental —el juego de su equipo— para situarla sobre los aspectos más desagradables y más nocivos para el club. A estas alturas, el Madrid camina del mito que construyó Di Stéfano —el de las cinco Copas de Europa y un respeto casi religioso en el mundo del fútbol— a la pésima reputación de los equipos pandilleros.
El club, el madridismo en general, debe reflexionar sobre el camino a seguir. Nunca ha dispuesto de una plantilla mejor, de tantos y tan buenos jugadores, todos en la cima de sus carreras. Se dice que nunca ha estado tan cerca de este Barça imperial, y posiblemente sea cierto, aunque también es verdad que a Mourinho no le contrataron para acercarse, sino para acabar pronto y radicalmente con la hegemonía azulgrana. Hasta ahora no lo ha logrado.
Si el Madrid pretende superar al Barça, nada le resultará más pernicioso que abandonar el fútbol por la bronca, la confianza por el estrés, la seguridad por el victimismo, el honor por el descrédito, alimentado en el Camp Nou por su incomparecencia en la entrega del trofeo al campeón, una decisión que ataca los valores que durante décadas se identificaron con el club. Ya no.
Un año ha bastado para transformar al club más popular del planeta en una institución achicada, hipertensa, proclive a los enfrentamientos, acaudillada por un entrenador que ejerce de presidente de facto y que ha sometido al Madrid a su fanática naturaleza.
En algún lugar de José Mourinho habita el magnífico entrenador que es, el que debería prevalecer y el que tendría más oportunidades de triunfar en el Madrid, y no esta versión descarriada que tiene la triste virtud de empañar sus cualidades como técnico.
Por muy astuto que parezca, hay algo de infantil y autodestructivo en su apetito por el éxito. Lo quiere a toda costa, sin reparar en medios y con un sectarismo que sólo invita a la crispación. Es lo que transmite su equipo, condenado a una tensión exagerada, con la mayoría de los jugadores fuera de los límites que han caracterizado su personalidad.
El resultado es un Madrid instalado en una tensión insana, cotidiana, desgastante para el club y sus aficionados. También para el equipo. No hay manera de alcanzar el funcionamiento perfecto en un clima tan agitado.
Mientras el envanecido personaje devora al entrenador que lleva dentro, Mourinho cada vez resulta más ingobernable. Es curioso como un hombre que reclama tanta autoridad se niega a aceptar cualquier clase de autoridad que ponga límites a sus excesos.
Pues bien, Mourinho necesita límites, alguien que le diga lo que significan el Madrid y su historia, que detenga su insensata escalada de conflictos, que le impida coronarse como un déspota y que obtenga lo mejor de él como entrenador y no como un histrión repelente. Ese hombre no es otro que el presidente Florentino Pérez, cuya posición como dirigente se mide en momentos como éste, cuando el Real Madrid no figura en las portadas de los periódicos por su excelencia, sino por los desdichados episodios protagonizados por su entrenador.
Los últimos tiempos han dado la impresión de un presidente que ha hecho una considerable dejación de poder, espacio inmediatamente ocupado por Mourinho, ahora mánager plenipotenciario, portavoz del club y diseñador de la política del Real Madrid.
Si el poder de Mourinho es tan inmenso que impide cualquier margen de maniobra a Florentino Pérez, la posición del presidente será tan precaria que no habrá forma de impedir episodios tan infames como los del Camp Nou. Eso sólo abundaría en la debilidad del presidente, en el descrédito de la institución y en el delirante proceso que ha emprendido un entrenador que no reconoce ningún límite a su ego.

Santiago Segurola
El Apunte
MARCA
Sábado, 20 de agosto '2011

viernes, 19 de agosto de 2011

Y la caverna pretende justificar a Mourinho...

Época de vacaciones.

Quien más quien menos está tumbado a la bartola, y lo último que quiere es comerse demasiado el coco.

Pese a todo, es imposible abstraerse de la realidad, y ya sea por obligación (Sarkozy, Merkel, González Pons, Rubalcaba, Benedicto XVI...) o por devoción (Messi, Alexis Sánchez, Francesc Satorra...), uno sigue más o menos informado.

En este ambiente "relajado", se presenta una paradoja. ¿Aguantar a Mourinho, entra en la devoción o en la obligación informativa? ¿Es normal, o es masoquismo puro y duro? Supongo que simplemente es inevitable.

Cualquier futbolmaníaco sabía que esta temporada volveríamos a "disfrutar" de una generosa ración de Mourinho. Es más, después del desenlace del espeso mes de abril pasado, quedaba claro que el mourinhismo en pleno se concentraría en pleno para afrontar el otrora pachanguero torneo veraniego de la Supercopa como una cuestión de estado.

Y aunque hemos podido disfrutar de dos partidos de alta intensidad, con un Real Madrid preparado a conciencia para la cita, ofreciendo un nivel de juego mucho mejor que el de la pasada temporada, la incapacidad de aceptar la derrota que un entrenador está inoculando a toda una institución, han convertido al que había merecido ser un dígno finalista es un patético perdedor. 

Algunos de los matones mourinhistas, genéticos (Pepe, Marcelo, Sergio Ramos) o transformados (Xabi Alonso, Casillas), han hecho alarde de su ardor guerrero. Karanka ha contínuado haciendo oposiciones para entrar en la nómina muñequil de José Luis Moreno o de Mari Carmen el día que Mou le deje tirado en Madrid. Y Mourinho... Mourinho como siempre. Pero en líneas generales, la final a doble partido ha transcurrido dentro de un cauce más o menos soportable, incluso teniendo en cuenta que nos ha pillado en bermudas y soportando calores saharianos.

Pero el cauce se ha salido de madre (y de padre) cuando Marcelo ha decidido que el Madrid ya no está diseñado para remontar partidos en el último minuto, para invocar a la épica, sino para intentar partir la tibia a un fichaje soñado por Florentino, que prefirió corretear con Messi en vez de con Cristiano.

La criminal entrada de Marcelo ha servido para desviar la atención de un nuevo triunfo blaugrana, pero sobre todo ha servido para generar una tángana (¿tángana, tangana?), en la que además de los empujones y sopapos propios de estas trifulcas, ha nacido la última creación de The Special One, el ataque dactilar a ojo ajeno.

A Mourinho se le va la pinza. En un primer momento, la prensa afín al nacionalmadridismo reconoce que el portugués se ha pasado. Incluso algunos se atreven a afear la impresentable espantada blanca en la entrega del trofeo al vencedor.

Y pese a todo, pasa lo que muchos sabíamos que pasaría. Pasado el estupor inicial de Relaño o Palomar, la caverna más cavernaria, inicia la inevitable campaña de beatificación mourinhista, pergeñando los más estrambóticos argumentos para justificar lo injustificable.

Las primeras informaciones de TVE, durante la madrugada del miércoles al jueves, en las que se presentaba a Tito Vilanova como agresor de Mourinho podríamos perdonarlas pensando que tan flagrante manipulación es fruto de la precipitación de algún becario merengón, que en pleno mes de agosto estaría de guardia a horas tan intempestivas.



Sin embargo, la caverna es mucha caverna, y 24 horas después, ya en frío, ha comenzado una nueva y patética cruzada antibarcelonista, disculpando a Mou y a sus cavernícolas jugadores. Nada es culpa suya. 

Como esta vez no hay árbitro al que agarrarse (lo intentaron con el penalty de Víctor Valdés a Cristiano en el partido de ida, pero ni Roncero ha tenido cojones de insistir demasiado en el tema), como no ha habido teatro al que agarrarse (aunque Casillas ha tenido las narices de decir que Cesc se tira cuando Marcelo le caza por detrás), la excusa ha venido de que las pobres ursulinas merengarias del banquillo han sido acosadas sin piedad por unos pendencieros garrulos del tamaño de Messi, Tito Vilanova o Guardiola).

¿Que Mourinho gestualiza el asco que le dan Messi y Alves? Es que Messi escupe a "medio metro" del banquillo blanco. ¿Alguién ha visto los lapos y las flemas que cualquier jugador de cualquier equipo suelta durante un partido por cualquiera de sus orificios? Hombre, escupir está muy feo, y escupirle en la cara a un jugador contrario durante un partido es impresentable, pero el que vea las imágenes y no sea un vikingo abducido, tendrá claro quien es el que tiene una conducta absolutamente reprobable.




¿Que la tángana se sale de madre? Toda la culpa es de los alocados muchachos del banquillo blaugrana, que se lanzan como posesos sobre el desvalido Marcelo. ¿Pero no ven que el lateral brasileño va a hacer daño con toda su alma a Cesc justo delante del banquillo del Barça? ¿No ven que Guardiola salta como un loco, pero que al segundo siguiente frena a todos los que le siguen? He llegado a oír la teoría de que Guardiola salta para encender los ánimos de su banquillo, y que inmediatamente se hace el santo haciendo ver que "frena" a sus hombres (todo eso en un segundo y medio y en caliente, ¡vaya genio el meacolonia!). ¿No ven que los que llegan primero al follón son Mourinho y sus muchachos?

¿Qué el banquillo merengue iba caliente porque Messi y Guardiola los había insultado? ¿Qué Messi les hace un gesto cuando marca el 3 a 2? ¿Que Guardiola les dice que son una banda? Pero bueno, ¿quién lleva insultando a Messi y Guardiola toda una temporada? ¿Por qué no explican lo que le estuvieron gritando los amigos de Mou a Messi desde el banquillo durante todo el partido? ¿Como excita tanto un gesto de Messi cuando Mourinho y Cristiano se fueron de Barcelona llamando ladrones a los barcelonistas con sus inocentes manitas?


¿Que Villa agrede a Özil? Villa le devuelve un empujón a Özil y los expulsan a los dos. A partir de aquí, que Villa llame moro al alemán es mucho más grave que el otro se cague en su puta madre. Roja a los dos, a la calle y que se tranquilicen.

¿Que Mou le mete todo el dedo en el ojo a Tito Vilanova con premeditación y alevosía? Es porque el segundo entrenador del Barça, que Mou no sabe como se llama aunque ocupa el mismo cargo que él mismo ocupó con Van Gaal, le "provoca" cuando se inicia la tángana. Y aquí es donde me quiero morir. La Caverna (Marca TV, La Sexta, Intereconomía...) justifica la metedura de dedo en base a unas imágenes en las que se ve a Tito Vilanova profirendo "gravísimas" provocaciones al entrenador portugués. Y lo único que se ve es a Vilanova gritando en dirección a un Mourinho (y eso es lo que la caverna televisiva no muestra) que acaba de pisar la cabeza a un Cesc que debía estar haciendo teatro en el suelo.



Pues eso. Aquí, de vacaciones, tumbado a la bartola, con una conexión a internet que me recuerda a los últimos 90, las paso canutas a la hora de la siesta para explicar como la gruta mediática trata de proteger a un Mourinho que se ha convertido, si aún no lo era, en el hazmerreír de todo el mundo futbolístico. 

¿De todo el mundo? No. Aún existe una caverna en Madrid que resiste y con la que este año, seguro, nos vamos a divertir. 

jueves, 18 de agosto de 2011

El holocausto caníbal de Mou.

Dos horas después de que el Barça haya ganado por tercer año consecutivo la Supercopa de España, lo que me tendría que pedir el cuerpo es ir a dormir, y mañana ir a la playa con la familia. Pero aquí estoy, intentando pillar conexión en un perdido pueblo del Empordà para desahogarme después del orgasmo barcelonista que acabo de vivir con unos amigos (gràcies pel sopar i la festa, Sr. Marsà, i un petó per la Cova).

He podido ver el partido, evidentemente, pero el postre, el cava y el jolgorío me han impedido seguir las declaraciones de Mou (caca, pipí, culo).

El númerito merengón de esta noche nos dará tema para unos cuantos días, pero hay que comentar obligatoriamente tres cosas:

Primero. El mejor Madrid no puede con un Barça ahogado. Mourinho ha preparado a su equipo para ganar una Supercopa al Barça, y a 17 de agosto el Madrit parece que esté en semifinales de Champions (a ver como llega a diciembre).

Segundo. Si la entrada criminal de Marcelo a Cesc en el descuento se la hace Alves a Cristiano, los tanques de la Brunete ya están entrando a estas horas por la Diagonal. Aún dirán que la tangana ha sido culpa de los jugadores del Barça (¡con dos cojones y medio!).

Tercero. Mourinho agrede a Tito Vilanova y después, en rueda de prensa, aún se permite vacilar. El que defienda al portugués demuestra que es un alienado o un sicario a sueldo de Florentino. Me permito extrapolar la misma reflexión del segundo comentario: si Guardiola le mete a Chendo, alguno habría reclamado holocausto canibal para los catalanes.

No importa. Son las tres de la mañana. Tenemos nueve meses por delante. Pero la trempera matinera que me llevo a la cama no me la quita nadie.

Visca el Barça!!! (a Mou, que le den, Casillas que se lo haga mirar, Xabi Alonso que vuelva al Liverpool).

martes, 16 de agosto de 2011

Tu si que das coraje, chaval.

El lunes 29 de noviembre de 2010, Sergio Ramos entra a lo bestia y por detrás a Leo Messi en el minuto 90 de un partido en el que el resultado, en ese momento, era de 5-0.

La estúpida y criminal entrada, absolutamente inútil, supone la expulsión de Ramos, que ya liberado, se permite dar un manotazo en la cara a Puyol y empujar a Xavi, compañeros ambos en la sacrosanta Selección española.

Además de garantizar la mourinhista excusa de que el Madrid del portugués sólo pierde contra el Barça jugando en inferioridad, la ida de olla de Sergio Ramos abrió la veda para que un Madrit acomplejado, institucionalizase el juego duro como herramienta para enfrentarse al “producto acabado” blaugrana.

Volver a recordar los pisotones de Marcelo, los manotazos de Adebayor, las entradas al límite del reglamento de jugadores como Arbeloa o Xabi Alonso y, como no, los arranques de furia de un incontrolado Pepe, no serviría más que para remover un pasado que, por muy reciente que sea, no es más que eso: pasado.

Pero cuando el 14 de agosto de 2011, inicio del famoso “segundo año” de Mourinho, Marcelo vuelve a pisotear , Xabi Alonso vuelve a apuntar a tobillo ajeno y cuando, como no, Pepe vuelve a perder el oremus, embistiendo a Alves again, resulta particularmente sangrante que el lanzacopas de Camas, paradigma del fair play y de la intelectualidad en el mundo del fútbol, se despache con la muy meditada afirmación de que “da coraje que Alves manche el fútbol con su espectáculo”.

¿Alves mancha el fútbol? 


Desde luego Dani Alves no es el mejor ejemplo para los niños. Pero considerar que Khedira alcanza con sus tacos a Abidal en la frente de modo fortuito o que Pepe vuelve a ser una pobre “víctima” del “teatro” blaugrana por llevarse por delante al pérfido Alves, y que el que “mancha el fútbol” es el que recibe una entrada que raya con la violencia, no es más que la demostración de un hecho ya sabido: la queja como justificación se ha instalado en un madridismo absolutamente alienado por un Mourinho, que por ejemplo, ha conseguido que sus continuos aspavientos se conviertan en el hilo argumental de la retransimisión de los clásicos por televisión.

Tu si que das coraje, chaval. Tu, tu jefe y tu caverna. 

Ya lo sabíamos, pero viendo que la reacción de la prensa madridista después del partido de ida de la Supercopa, es que la “culpa es del árbitro”, no queda otra que prepararse para un nuevo capítulo de una guerra cavernaria excitada, aún más, por el mourinhismo rampante.     

lunes, 15 de agosto de 2011

Un milagro y muchas hostias.








MUNDO DEPORTIVO
Joan Josep Pallàs
Lunes, 15 de agosto de 2011.




El Papa de Roma viene para Madrid y se obra el milagro: Cesc Fàbregas es anunciado como nuevo jugador del Barça en el descanso de todo un clásico, que tiene guasa después de más de tres años de negociación.

A lo que no arriba el Santo Pontífice es a cambiar la imagen del Real Madrid, equipo cuya mala fe cada vez que se mide al Barça alcanza ya dimensiones bíblicas.

Que Pepe se fuera anoche a casa sin una tarjeta amarilla cuando mereció como mínimo la excomunión es algo inexplicable seas creyente, agnóstico o ateo.

Khedira, Marcelo, Ramos y el cada vez menos pelotero Xabi Alonso también pecaron lo suyo.

Recemos para que algún día un árbitro de aquí sea misericordioso con el angelical juego del Barça.

Realicen los culés las correspondientes plegarias en sus respectivos hogares.

Amén.

viernes, 5 de agosto de 2011

Haciendo amigos.

El pasado día 3, Amalio Moratalla publicaba en Marca, "Neymar no sabe lo que es el Real Madrid", un artículo en el que valoraba el hecho de que, según él, Neymar le esté vacilando al Real Madrid.


Al día siguiente, As daba cuenta de la respuesta del presidente de Santos, Luis Álvaro de Oliveira, criticando la prepotencia de un sector de la prensa española:

"Es una gran demostración de arrogancia. Ellos sí que no saben lo que es el Santos. Nosotros jugamos el Mundialito de Clubes. También está el Barcelona, el gran rival. Ellos (por un sector de la prensa española) hablan como si el Real Madrid fuese de otro mundo, de otra galaxia, y Brasil fuera apenas un satélite".

Enhorabuena. La caverna cruza fronteras, exportando prepotencia e importando enemigos.

Al final Neymar jugará, como Figo, en el Madrid. La clausula de penalización que ha firmado su agente le empujará a una presentación florentiniana, en la que el Ser Superior repetirá que el chaval ha nacido para jugar en el Real Madrid, pero por el camino, su Central Lechera habrá continuado haciendo amigos.

Papendal.

¡Qué tiempos aquellos en que al Barça la pretemporada le servía para eso, para preparar la temporada!

Se buscaban emplazamientos no demasiado lejanos, con unas instalaciones adecuadas y donde si llovía un poquito, mejor. Vamos, que se pudiese entrenar tranquilo y a la fresca.

Se aprovechaba la estancia en rincones tan exóticos como Andorra o, sobre todo, Papendal (hasta que Alexanco se puso berraco y se tuvieron que cambiar los planes), para enfrentarse a equipos locales, normalmente unos amiguetes del lugar que no fuesen a poner demasiado la pierna (las lesiones se limitaban a ampollas y agujetas).

En esos tiempos, tenía su coña comprar la prensa deportiva allí donde estuvieses pasando el verano, para desayunarte con los ocho o nueve goles que el Barça le había metido a equipos del calado del DS 79, el S.V.V. o el Dordrecht.

A estas concentraciones de pretemporada, se desplazaba el primer equipo, con algún chavalín de la cantera (uno o dos, máximo), y la plantilla ya estaba prácticamente cerrada.

Una vez oxigenado, el Barça volvía a España, donde se jugaban torneos de verano de los de verdad, de toda la vida, contra el Betis, el Atlético de Madrid y algún equipo brasileño o uruguayo (estos si metían la pierna), y entonces podíamos ver por la tele (normalmente en blanco y negro) a los fichajes de relumbrón, como Canito o Pichi Alonso, o a los "jovenes" de la cantera que subían con 24 años al primer equipo, como Paco Clos, Rojo o Calderé (que ya era calvo).

Ya en septiembre, y poco antes de comenzar la Liga, el Gamper de verdad, con semifinales, final de consolación y la final que le ganaba el Barça al Boca Juniors (9 le metieron a Gatti).

El equipo llegaba rodado a los partidos que importaban de verdad, y después se perdería la Liga contra el Athletic de Clemente o contra el Madrit de la Quinta del Buitre, que hi farem! pero al menos las temporadas se preparaban con más o menos lógica.

Hoy en día está claro que manda el marketing. Para pagar a Messi hay que pasearse por Estados Unidos o por China (según toque), o dar la vuelta al mundo si es necesario.

Hay que "entrenar" a 40º, aunque a veces parece que sea más importante corretear (o intentarlo) por los jardines de la Casa Blanca, nadar con delfines o participar en waka-bolos que, benefician mucho al club, pero con los que consigues que el Hércules te meta un 0-2 en casa en la segunda jornada de liga (ellos no suelen entrenarse en Beverly Hills).

Ahora hay que jugar contra el Manchester United, alineando a Armando, Balliu y Espinosa, porqué los titulares están de vacaciones o arrastrando lesiones de una super saturada temporada.

El Barça, como el resto de grandes clubes europeos, ha pasado de realizar un stage de pretemporada a vender un la hostia consagrada world tour, que vende a precio de caviar, ofreciendo el bocata del Barça B con guarnición de algún juvenil y el aderezo de los suplentes del primer equipo.

En vista de que los organizadores de los bolos veraniegos del Barça tragan con la presencia de Carmona, Cuenca o Martí Riverola, habría que empezar a pensar en dividir la pretemporada en dos: la famosa gira marketiniana por esos mundos de Dios con los chavales del B, y volver al stage de toda la vida con el primer equipo.

Seguro que concentrados en Andorra, en El Muntanyà o en El Pont de Suert, los que tienen que sacar las castañas del fuego llegarían a la Supercopa de España más enchufados.

jueves, 4 de agosto de 2011

Mourinho la tiene corta.

La caverna parece haber descubierto a Thiago Alcántara a raíz de su participación en el Europeo Sub-21.

Thiago triunfó con la Selección española en Dinamarca, y ya con ficha del primer equipo del Barça y renovación firmada, está siendo el jugador más destacado de la pretemporada blaugrana.

Ante la definitiva explosión de la última preocupación blanca, a la caverna le ha dado un ataque de solidaridad con las apretadillas arcas barcelonistas, y ha estado bombardeando con la no necesidad de fichar a Cesc. El oscuro objeto del deseo madridista, supondría un gasto innecesario que, además, frenaría la progresión de Thiago.

Vale. A mí me suena raro que después de haberse tirado tres años criticando a Guardiola por manejar una plantilla corta, ahora consideren que al Barça le sobrarán jugadores. Sobre todo cuando, ayer mismo, en Miami, Chivas de Guadalajara le metió cuatro goles como cuatro soles al Barça en menos de media hora. En una segunda parte deplorable, el Barça acabó jugando con Pinto, Armando, Busquets, Adriano, Jonathan, Balliu, Iniesta, Martí Riverola, Deulofeu, Espinosa y Pedro. 

No es excusa. Chivas tampoco alineó a su once titular, y en este mismo blog, se defendía hace unos días la idea de que el Barça manejaba, entre el primer equipo y el Barça B, a casi 50 jugadores capaces de participar durante una temporada muy larga. 

Sigo creyendo que para el Barça no sería un drama jugar una eliminatoria de Champions o un compromiso importante de liga con Bartra o Jonathan Soriano (ya no hablo de jugadores del primer equipo como Fontàs o el mismo Thiago).

Pero sorprende mucho que alguno esté tan interesado en que el Barça siga apoyándose en su cantera, mientras que cualquier fichaje megagaláctico es poco para engrosar la lista de figurones madridistas.

El Real Madrid Castilla no existe, y Morata, máximo goleador del Europeo Sub-19 de Rumanía, no alcanza el nivel "top" de Mourinho para ser el tercer delantero centro blanco.

Entonces, a diez días del partido de ida de la Supercopa de España, poco antes de la amistosa debacle blaugrana en Miami, el Real Madrid le mete siete al Guangzhou, y va Mou y suelta que tiene una buena plantilla pero "corta".

A mi me parece correcto. Si yo fuese Mourinho, y ya metido en harina, le pediría al Ser Superior que vendiese el Santiago Bernabéu para comprar a Messi, Xavi, Iniesta, Rooney, Cesc, Neymar y a Deulofeu de propina (para tocar los cojones). Como decía aquel, contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Mourinho, a lo suyo.

Lo que cansa es que los mismos escribidores profesionales que, primero critican a la directiva del Barça por no saber fichar y después ponen en duda la necesidad misma de fichar (?), aplaudan a Florentino por ir con la chequera por bandera y se exciten con la megaplantilla de un Madrid "con dos cracks por posición".

Claro, cuando después llega Mourinho, su presidente-manager-entrenador y suelta eso, que con 27 fichas en el primer equipo tiene una plantilla corta, más de uno se despista y no sabe "pa" donde tirar.

Más de uno, pero no todos. Alguno, como Roberto Palomar nos deleita con perlas del calibre de "hace falta ser desahogado para llegar a semejante conclusión (que la plantilla es corta)... nada detiene a esta fábrica de excusas que es Mourinho".

La tenga corta o larga, yo tengo ganas de ver el planteamiento del portugués el próximo 14 de agosto. 


Veo a Fontàs defendiendo a Cristiano y a Mourinho quejándose, claro. 

miércoles, 3 de agosto de 2011

Gaseosa merengada.

Roberto Gómez es un tipo que me cae hasta simpático.

Roberto Gómez es un "comentarista deportivo" que se dedica a saludar a sus amigos por la radio, a hacer de pregonero en fiestas mayores, a predecir enormes victorias del Madrid y, más o menos, a decir lo primero que se le pase por la cabeza. 

Es, sin duda, un buen exponente de la caverna de toda la vida, pero no alcanza la mala leche de Alfredo Duro, Jose Vicente Hernáez o Látigo Serrano, ni su indocumentación es tan biliosa como la de Tomás Roncero.

Lo que caracteriza a Roberto Gómez es su absoluta desinhibición a la hora de dejar ir las mismas chorradas que podría soltar cualquier paisano en la barra de un bar, y después de que la caverna haya estado rajando durante todo lo que llevamos de verano contra la política de fichajes del Barça y de que lleguemos a poco más de diez días del partido de ida de la Supercopa en el Bernabéu con Alexis Sánchez fichado, con Cesc al caer y con Thiago como nuevo foco de preocupación merengona, con el Kun Agüero correteando con la camiseta del City y con un Neymar que no parece estar muy por la labor de ser el nuevo elegido por Florentino, el simpático Gómez sale al rescate del integrismo blanco diciendo que "el Madrid no quiere en estos momentos a Neymar".


"¡Por qué si el Madrid quisiera a Neymar ya estaba en China!" 

Si señor. Hoy Roberto Gómez me ha alegrado el día. Con poco más de veinte palabras a definido perfectamente (como no ha podido dejar de echarle en cara Antonio Merchán) la prepotencia de la caverna mediática.

Dicen que la Central Lechera es el grupo de periodistas deportivos cavernarios más cercanos a Florentino Pérez. No sé si Roberto Gómez es un lechero, pero cuando Roberto se deja ir no hay quien le pare, y ya puestos, nos deja muy claro cuál es el ideario de esa Central: 


"Este globo se esté inflando para ponerlo imposible y haya un vuelo relámpago desde Pekín hasta Brasil, llegue el Salvador y diga: lo imposible, aquí está. Un nuevo milagro de Florentino Pérez" ¡Tachín, tachín! El mesías no es Messi, el enviado divino es el "Ser Superior": loado sea Florentino, "el Salvador" merengón.

No vaya a ser que, ¡fíjate tú!, Neymar se haya subido a la parra y piense que a lo mejor no ha nacido para jugar en el Real Madrid y que a lo mejor hay otros equipos en el mundo.


Pero parece que toda la excitación de Roberto Gómez no es otra cosa, un año más, que el producto de la ingesta inmoderada de gaseosa merengada. Como él, estaremos tragando burbujas todo el año por vía cavernaria, pero esperemos que Dios exista (y que no sea el padre de Florentino) y que a finales de mayo, el Barça haya ganado un par de partidos más que el Madrit (no hace falta que con un 2-6 o un 5-0).


¡Dios lo quiera!