sábado, 30 de abril de 2011

El bufón de la central.

En estos días estamos viendo la sutil diferencia entre la caverna mediática de toda la vida y la nouveau central lechera.

La caverna es el grueso de lo que conocemos como "prensa de Madrid", y que engloba a todos aquellos medios a los que se le pone de canto que los de ahí arriba dominen un cotarro del que se desplaza a aquellos que, por unidad en lo universal, deberían dominar de oficio. Esta caverna "modula" la información según sus intereses, con el fin de restablecer "su" normalidad.

La central lechera, es un núcleo más reducido y más selecto, de periodistas deportivos, que al son de Florentino Pérez, ejecutan una labor de intoxicación enfocada a dañar la imagen del F.C. Barcelona.

En esta campaña de intoxicación, uno de los principales objetivos es un Pep Guardiola que se antepone a las oscuras aspiraciones del brazo armado de Florentino: José Mourinho.

El hecho de que el propio Pep pusiese los focos sobre esa central lechera, ha puesto de los nervios a más de uno, y los acontecimientos comienzan a desencadenarse coincidiendo con la descomposición de las aspiraciones mourinhistas para esta temporada.

Después del gatillazo de la Champions, que tenía que suponer el arranque de una cadena de éxitos madridistas (o mourinhistas), el Madrid abandona cualquier conexión con la cordura para dejarse llevar, parece que ya definitivamente, de la mano de un enloquecido Mou hacía el desprestigio y la sinvergüenza.

El pavor del entrenador portugués de verse superado en curriculum por un Pep al que él considera muy por debajo de su nivel, le ha hecho perder definitivamente las formas y arrastrar con él a una institución centenaria, que no está calibrando la magnitud de la tragedia a la que se está asomando.

Aquí es donde aparecen las diferencias entre la caverna y la central lechera: la caverna quisiera seguir a Mou y a Flo en su enloquecido viaje, pero parece que se rajan, conscientes de que después de Mou hay vida.


Ante perlas como: ¿No cree que la culpa de que acabe con 10 es por el juego agresivo? "Prefiero no responder", ¿Qué culpa tienen el equipo y el entrenador de la derrota del miércoles? "Cero", algunos (la caverna) empiezan a ver el embudo en la cabeza del majareta y toman una prudente distancia ante lo que pueda pasar.

Los otros (la central lechera), saben que no se puede morder la mano que te da de comer, y con mayor o menor convicción, seguirán a su jefe hasta el final, en una inmolación colectiva de impredecibles consecuencias.

Mientras tanto, la prensa internacional alucina con el suicidio colectivo de un madridismo poseído por un entrenador al que en Inglaterra llaman bufón sin talento.

viernes, 29 de abril de 2011

Hipocresía.

Mourinho: "Yo no soy hipócrita".

Sergio Ramos, rey de copas.

En plenas semifinales de Champions, aún colea la Copa del Rey.


Bueno, más que colear...

¿Qué hay qué hacer con Mourinho?

José Mourinho es uno de los mejores entrenadores del mundo. No creo que sea posible establecer un orden estricto entre unos profesionales que se ven influenciados por una enorme cantidad de factores externos: presión de la prensa y de su público, estado de forma de sus jugadores, decisiones arbitrales... pero indiscutiblemente, Mou es uno de los mejores entrenadores del mundo.

En cualquier caso, Mourinho quizás sea el técnico que más ascendencia tenga sobre lo que hacen sus jugadores (en lo bueno y en lo malo).

Hemos visto como todas las plantillas con las que ha trabajado lo idolatran, pero también hemos visto como después de su marcha, esas plantillas no han podido reeditar sus éxitos.

Hemos visto como era capaz (o casi capaz) de recuperar a un amuermado como Benzema, pero también hemos visto como era capaz de asilvestrar a un defensa como Arbeloa.

Y hemos visto como era capaz de hacernos creer por unos momentos que Sergio Ramos era un ser humano con criterio, pero también hemos visto a Cristiano criticar el estilo de juego que le imponía su padre espiritual.

Es esa capacidad de abducir, de alienar, de robotizar, de comer el coco a sus jugadores, y lo que es más inquietante, a sus aficiones y a sus cavernas, la que ha llevado al Sr. Mourinho a creer que todo el mundo es gilipollas.

Mourinho repite discurso, perdón, discurso no, quejas, excusas y chorradas, en diferentes equipos, en diferentes países, en diferentes idiomas, en diferentes épocas y en diferentes competiciones. Y el tan tranquilo, y sus admiradores tan tranquilos.

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No es que The Special One se queje de que el calendario perjudica al Chelsea, perjudica al Inter y perjudica al Madrid. ¡Es qué se quejaba del calendario cuándo era ayudante de Van Gaal en el Barça!

Aquellos que le hacen caso, ¿se lo hacen por qué ya no les queda otra? Aquellos que le creen, ¿tan mal informados están?

Es evidente que gran parte de la culpa la tienen los medios que le han servido de altavoz y que, por el motivo que sea, han ido manipulando la información en interés de las paranoias del portugués.

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Y sin embargo, es muy sencillo tirar de hemeroteca para comprobar que aquello de lo que se queja Mou, le ha beneficiado a él en numerosas ocasiones.

Como ejemplo, este vídeo que encuentro en un comentario de Limitufox en Diario Anti Marca (gracias). 

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La pregunta es clara: si José Mourinho es capaz de difamar, de injuriar a un colega, a una institución, a una afición, sabiendo que lo que dice es mentira y que el es tan "culpable" como aquellos a los que estigmatiza ¿hay que sancionarlo?

Yo creo que no. Al conductor que se salta un semáforo se le multa, al que circula en contradirección se le detiene.

Por mucho que la caverna pretenda equiparar lo que ha dicho Mourinho con lo que ha dicho Guardiola, por mucho que pretenda comparar la denuncia del Barça con la del Madrid, la comparación no es posible. Se contrapone la intención de dañar con la necesidad de defenderse.

Mourinho no debería ser sancionado. Mourinho tendría que ser inhabilitado.

Esa es mi opinión.

¿Tramposo? Operación remontada.

Enorme portada de Marca: TRAMPOSO (en mayúsculas).

Enorme, porque el titular es grandote, y porque el ejercicio de cinismo también es mayúsculo.

Una vez más, se inicia el ciclo habitual en estos casos: derrota sin paliativos, escándalo arbitral, criminalización del adversario y excitación de las masas.

El papelón que los jugadores del Real Madrid tuvieron que hacer el pasado miércoles sobre el tupido, muy tupido y muy seco, césped del Bernabéu a instancias de su entrenador, hace que, una vez más, el madridismo tenga poco que objetar a la victoria blaugrana. Tan poco, que ya les parece de lo más normal buscar excusas en la actuación del árbitro para justificar el ridículo planetario de un equipo galáctico defendiéndose como un 2ªB.

Con el escándalo arbitral servido, duele en la decencia oír a un señor (?) portugués permitirse cargar contra un compañero de profesión, contra un club centenario y contra una afición como mínimo tan respetable como cualquier otra, acusando a los demás, en el mayor ejercicio de hipocresía jamás llevado a cabo por uno que no es hipócrita, de cosas que serían perfectamente aplicables a él mismo (recomendable, entre muchos otros, el artículo de Joan Domènech en El Periódico: ¿Por qué?).

Cuando alguien tiene tantos cadáveres en su armario, resulta grotesco que tenga las narices de calar la bayoneta para avalanzarse en un ataque suicida contra un enemigo que dispone de unas defensas tan contundentes como las que otorgan el trabajo bien planificado y el reconocimiento casi unánime del mundo del fútbol.

A Schuster se le echó por dar por perdido un partido y por tanto, según los medios de Madrid, desvalorizar a su plantilla. Cuando Mourinho da por perdida la eliminatoria, los mismos que se cargaron al alemán, entienden que el caso del portugués es diferente porqué el no desvaloriza a sus jugadores, el desvaloriza a la UEFA porque son los árbitros los que le impedirán ganar (?) en cualquier caso (¿no es desvalorizar su plantilla plantear tres partidos contra el F.C. Barcelona aceptando que al Barça no se le puede jugar de tú a tú?).

Parece que lo único que le queda a Mourinho es el apoyo enfervorizado de una afición entregada (eso es mucho) y de unos medios afines que parecen comenzar a presentar fisuras (y eso ya es algo menos). Pero esos medios afines, no abandonarán al Real Madrid, y antes de dejar caer (o no) a Mourinho, proceden al paso previo a la excitación de las masas: la criminalización del rival.

Ya que no pueden plantear argumentos futbolísticos, pasan al ataque acusando a los jugadores del Barça de teatreros. ¿Son los primeros que exageran una entrada? ¿Es peor tirarse al suelo que clavar los tacos en la pierna de tu rival? ¿Ha sido el Madrid un ejemplo a seguir esta temporada? ¿Lo ha sido su entrenador? A nadie parece ya importarle las respuestas. 

Y una vez traspasado el papel de malo al equipo de ahí arriba (bueno, eso es lo que ellos creen), sólo falta encender la mecha y excitar a las masas.

Ahora vendrá la épica de la remontada y del juntos podemos (sería divertido volver al eurocanguelo de la semana pasada).

Y vuelta a empezar. El Madrid perderá o ganará, pero pase lo que pase, habrá dado un paso más en su camino de entrega a Mourinho, que seguirá tensionando la situación mientras a el le interese seguir en la Casa Blanca. Porqué cuando gane lo que él quiera ganar en el Madrid, o no gane nada más, seguirá su guerra contra el mundo en otro club y al Real Madrid le quedará el reto de mejorar el papel de los Chelsea e Inter post-Mourinho.

Mientras tanto, que Barça y Madrid se vayan denunciando. Ya se sabe: denuncia que algo queda.

jueves, 28 de abril de 2011

¿Quién es Mourinho?

Comentaba con mis hijas, antes de la final de Copa que, lógicamente, como culé, prefería que el Barça ganase ese partido, pero que era mejor que le anulasen un gol injustamente y le expulsasen un jugador, para que nadie pudiese poner peros a esa hipotética victoria. Al Barça le anularon un gol justamente, justitamente diría yo (como Pep), el jugador se lo expulsaron al Real Madrid (Di María en el descuento de la prórroga) y el Barça perdió la final.

Hubiese preferido ese hipotético escenario post-partido, en caso de victoria blaugrana, no para no aguantar el llanto de Mou y las monsergas de la caverna, sino precisamente, para ver que decían los quejicas oficiales ante una derrota sin paliativos ni excusas posibles.

Al final, el Madrid ganó la Copa, Sergio Ramos la tiró por la borda, y yo estuve dos días encerrado en mi propia caverna consolando a mi hija pequeña.

Visto lo visto, la percepción que tenía antes de la ida de semifinales de Champions en el Bernabéu ya no era tan quijotesca. Había que ganar, jugando al fútbol, sin dar ni la más mínima ventaja al rival, pero había que ganar, porque las excusas de Mourinho no merecían salirse con la suya por segundo año consecutivo.

Y visto lo visto anoche, me reafirmo aún más en que contra Mourinho se puede hacer una vez el primo (contra el Inter), se puede evitar hacer sangre (partido de liga en el Bernabéu), e incluso te puedes dejar sorprender (final de Copa), pero no puedes poner la otra mejilla, por que te parte la cara.

Porque Mourinho intentó comenzar a partirle la cara al barcelonismo en su rueda de prensa del martes. Pero Pep comenzó a ganar esta semifinal precisamente el martes, respondiendo a un Mourinho que se equivocó creyendo que intimidaría a un entrenador al que ve, más que como un rival en la Liga española, como a un enemigo en su obsesión curricular, y respondiendo, de paso, a una caverna de la que él mismo es objetivo preferencial y declarado, y a la que se refirió como central lechera, para regocijo de más de uno (gracias Peixe, por desvelarme en tu blog el origen del término a través del artículo de Carles Torras). 

Mou demostró que si está obsesionado por el Barça. Mucho. Y que su mayor preocupación no es dotar a sus equipos de una estructura perdurable, sino fagocitar a esos equipos y robotizar y alienar a sus jugadores con el fin de conseguir, a cualquier precio, títulos con los que dar lustre a su propio historial.

Las burbujas del título de Copa dieron paso anoche a la cruda realidad de un equipo que sale empequeñecido a jugar contra el Barça, y al que jugar al límite del reglamento, le sirve para amedentrar al rival, y en caso de una más que probable expulsión, dar argumentos al Sallieri de los banquillos.

El problema de Mourinho es que su personaje le está devorando, y más allá de una masa enfervorecida que vendió su alma a un diablo portugués para desbancar al gran rival, y que aún le cree, porque prefiere creerle a enfrentarse a la más que cruda realidad, pocos le toman ya demasiado en serio.

Personalmente, creo que la expulsión de Pepe fue muy rigurosa, pero ese es el riesgo que se corre cuándo se juega en el filo de la navaja. Quizás Pepe no debió ser expulsado por su brutal plantillazo a Alves, pero no es lícito quejarse cuando este jugador ha podido disputar muchos más minutos durante esta serie de enfrentamientos, de los que debería permitir el reglamento. No es lícito quejarse de la expulsión de Pepe, cuando el árbitro del partido debería haber expulsado a Marcelo y a Adebayor por pisar a Pedro y agredir a Busquets respectivamente. Y no es lícito quejarse de la expulsión de Pepe, basándose en el juego de fútbol ficción al que la caverna ha acostumbrado a sus seguidores, según el cual, todo lo que hubiese acontecido a partir del minuto 61 hubiese sido favorable al Madrid y desfavorable al Barça (Afellay no hubiese superado a Marcelo, sirviendo un balón de oro a Messi para que éste marcase el primer gol, y Messi no se hubiese hecho a toda la defensa blanca para marcar el segundo, porque Pepe seguramente le hubiese partido antes la pierna).

El esperpento vivido en la sala de prensa del Bernabéu, además de merecer una sanción ejemplar, deja muy tocado a un técnico que no distingue entre dirigir al Real Madrid o la Balompédica Linense.

¿Quién es Mourinho para poner en duda los logros de un colega? ¿Quién es Mourinho para acusar sin fundamento a una institución más antigua que su propio club? ¿Quien es Mourinho para hablar del "escándalo" de Stamford Bridge o de la expulsión de Van Persie cuándo ni era el entrenador del Chelsea en la semifinal de hace dos años, ni es el actual entrenador del Arsenal? ¿Quién es Mourinho para definir de "milagro" la clasificación del Inter para la final del pasado año, cuando su equipo fue claramente beneficiado en el global de la eliminatoria frente al Barça?

Pues Mourinho es un entrenador encumbrado por una prensa afín que, ante lo que se avecina, parece comenzar a plantearse alguna duda.

Esta mañana, en la tertulia de Directo Marca, el programa de Paco Garcia Caridad en Radio Marca, en la que participaban, además del propio Caridad, Alfredo Duro, Iñaki Cano, Felipe Del Campo y Lluís Canut, se han podido oír cosas bastante interesantes.

En primer lugar, Lluís Canut ha señalado lo sesgado del discurso de Mourinho, recordando y exagerando acciones arbitrales favorables al Barça y obviando todas aquellas que le han perjudicado en los últimos tiempos. Es importante recordar que el famoso "escándalo" de Stamford Bridge se basa en cuatro penaltis grabados a fuego en el hígado de Tomás Roncero (y parece que en el de Mou), del que únicamente la mano de Piqué es indiscutible, olvidando que ese partido tuvo que disputarlo el Barça muy mermado debido a la expulsión de Abidal (rigurosa expulsión, por cierto) y sin la participación de Puyol a raíz de una injusta tarjeta amarilla en el partido de ida en el Camp Nou. En ese partido de ida, el alemán Stark (que casualidad), no señaló un flagrante penalti cometido sobre Thierry Henry, y no expulsó a Ballack, que si pudo jugar el partido de vuelta.

Canut también ha recordado el arbitraje del portugués Benquerença en la semifinal del año pasado disputada en el Giuseppe Meazza, en la que se concedió un gol ilegal a Diego Milito, que a la postre sería fundamental, ya que aunque nadie parece recordarlo, el Barça se impuso en el partido de vuelta por 1-0, gol de Piqué, con gol anulado a Bojan, además de una merecida expulsión a Motta que Mourinho ha convertido en su caballo de batalla para definir el pase del Inter a la final como "milagroso". 

De paso, se ha recordado también la semifinal entre Depor y Oporto, en la que fue injustamente expulsado el deportivista Andrade y que daría el pase a la final en la que el Oporto conseguiría la preciada primera Champions de Mourinho.


Lluís Canut ha hecho un aparte para recordar a los amigos que no podemos reprimirnos y le felicitamos por decir verdades como puños en el corazón de la caverna:


(El mensaje, en catalán, decía textualmente: "Felicitats Lluís. Amb dos collons!").

Incluso un colaborador de Punto Pelota, como Iñaki Cano, ha arremetido contra la rajada de Mourinho. Rajada importante, que no tendría que quedar como una más del portugués, ya que además de faltar al respeto a un compañero de profesión (no es la primera vez, que le pregunten a Preciado o Manzano) y de poner en duda a diferentes estamentos federativos y arbitrales, se ha hecho referencia directa al F.C. Barcelona, a su afición e incluso a Unicef, en un tono ciertamente ofensivo.


Finalmente, momento cómico para oír a Alfredo Duro excitarse ante verdades difícilmente rebatibles. 


En definitiva, Pepe no debería haber sido expulsado, pero incluso a la caverna le va empezando a costar justificar lo injustificable. 

El triunfo del Barça fue incontestable. 

miércoles, 27 de abril de 2011

La central lechera.

Se me saltan las lágrimas (de emoción claro). 

Pep se echa al monte y canta las verdades del barquero.


La caverna dirá que ha perdido los papeles, que esta nervioso, que está cagado, que incita a la violencia…


Que digan lo que quieran. En los poco más de 24 minutos que dura la rueda de prensa de Pep (aquí, un extracto) cualquiera que no esté aborregado por la central lechera (ésta no me la sabia, me la pillo -thank you again, Pep-), puede entender lo que diferencia dos modelos de ver el fútbol (y casi la vida).

martes, 26 de abril de 2011

Y estos se quejaban de Holanda...

Mourinho no había visto nunca criticar un acierto arbitral (pues que repase este vídeo):




Y estos se quejaban de Holanda (¡con dos cojones!)...

¡Ni un paso atrás!

Después de unos días de pasión, llega la inevitable resurrección. 

Cruel derrota ante el máximo rival. No queda otra que felicitar al Real Madrid (¡glups!), y encarar lo que queda con la máxima moral. Como vengo escuchando ya hace unos días: ¡Ni un paso atrás!

Metidos en este bucle de partidos entre Barça y Madrid, pocas cosas nuevas a comentar. En todo caso, sorprende ver como la caverna es incapaz de aprender de sus errores, y a la mínima oportunidad, vuelven a la estrategia que tan malos resultados les ha dado.

Esta estrategia, claro está, es la del canguelo. Ayer, Lunes de Pascua, con los ecos del merengazo en Copa del pasado miércoles ya bastante apagados, y a la espera de un tropiezo culé en liga, que permita volver a hablar de triplete (o trébol, como les gusta a ellos), a Marca no se le ocurre otra cosa que volver a la carga con el ya gastado, gastadísimo y super sobado canguelo, "Eurocanguelo" en este caso (se agradece la novedad).

Queda claro que Inda, en su despedida, le deja bien marcado el camino a su sucesor, Óscar Campillo.

Mientras tanto, Relaño en As, va de original, y por no copiar a Marca con lo del canguelo, sigue erre que erre con su teoría conspiranóica del villarato, versión europea platinato, y ahora ya, por fin, en su portada de hoy: el guardiolato.

Y mientras tanto, Sergio Ramos exclamándose de que Guardiola hable de los arbitros. ¡Qué cachondo!

En fin, nada nuevo bajo el sol.

miércoles, 20 de abril de 2011

Con Pinto y Bojan.

Final Copa del Rey 1982/83.
Athletic 1 - Barça 4

¡Qué gran final!
(Imágenes de Televisión Española, audio de RAC1)


Aquí, al menos, no hubieron discusiones. Todos estaban de acuerdo con el tema del himno.

El vuelo del pichón.

Final Copa del Rey 1982/83.
Barça 2 - Real Madrid 1


¡Qué gran gol de Marcos Alonso!




¡Y qué gran butifarra de Bernardo!

Excusas, exageraciones y amenazas.

¡Viva la Liga española!

Parece que esto es lo que gritó Piqué en respuesta a un salivazo de mal perdedor. ¿Qué fue antes, el lapo o la soflama? Da igual, Mundo Deportivo se adelantó explicando las habilidades salivares de Pepe, y se lo puso a huevo a Marca.

Inda contraataca. Atisba follón y se siente como en casa, porque incluso él tiene claro que Mourinho les dejó el sábado sin argumentos futbolísticos.

Engañar a toda una afición haciéndoles creer que el empate es una victoria, se convierte en una burbuja que dura lo que dura. Y cuando la burbuja explota, quedan pocas horas para una final que, ahora sí que sí, es el último clavo ardiendo merengue.

Y como a falta de pan, buenas son tortas, Pantuflo empapela su diario de banderas españolas y envía a su colaborador más documentado (modo ironía ON), José Vicente Hernáez a una misión de rescate y castigo, con un  artículo rebosante de rigurosidad y templanza (maldición, se me ha encallado el modo ironía): “Piqué dio la nota en el túnel de vestuarios del Bernabéu”. La hostia va bien dirigida: Pepe no escupe, y Piqué, además de seguir chuleando a las hermanitas de la caridad blanca, es un rojo separatista que se ríe de España.

¡Qué difícil habría sido reflejar la “noticia” como un rifi-rafe entre los jugadores de ambos equipos en el túnel de vestuarios, donde en pleno calentón, se cruzaron insultos e incluso algún escupitajo!  Igual de mal Mundo Deportivo (evidentemente).

No me acabo de imaginar a Piqué “insultando” a Pepe, Khedira, Di María o Carvalho llamándoles “españolitos” (un pedazo lapo de Pepe,  ha de venir precedido, al menos, por un buen ¡capullo! o ¡gilipollas!, cualquier otra cosa, además de absurda es más cursi que Guardiola y Butragueño discutiendo de moda).

Con los ánimos en el punto que a Inda le gusta, el aún director de Marca nos obsequia hoy con otro excitante videoblog en su página web, “Tengamos la fiesta en paz”, en el que, como siempre, tira la piedra y esconde la mano: Piqué separatista y nosotros conciliadores (ya hemos echado toda la gasolina y hemos repartido las cerillas; lo que pase a partir de ahora no tiene nada que ver con nosotros, y si te he visto no me acuerdo).



Y con las ideas muy claras (en Marca definen la alineación del Barça en portada como “amarrategui” -con dos cojones no, con dos cojonazos florentinianos-), sabiendo que hoy es el día en el que el Real Madrid se juega, a un partido, el futuro de su proyecto neogaláctico (que en caso de fracaso sufrirá una implosión megagaláctica), Marca avisa (¿amenaza?) al destinado a sacarlos de las tinieblas: “Mou, para esto te trajeron” (¡glups!).

Faltan muy pocas horas. Nos iremos de vacaciones y nos quedaran aún las semifinales de Champions. Yo espero que gane el Barça (y si gana el Madrid, habrá que felicitarles), pero en cualquier caso, como diría Shakira: ¡Viva la Copa del Rey! (¿O aún es la del Generalísimo?).

I per descomptat, Visca el Barça i Visca Catalunya!

martes, 19 de abril de 2011

Diez empates y cuatro derrotas.

Echo una mirada a mi archivo y veo que de las últimas siete entradas, digamos que tres y media están dedicadas a Mourinho (¡oh, cielos! ¿estaré también abducido?).


Intentaré corregirme y, a partir de ahora, dejar de lado el genero gore.

No puedo, sin embargo, dejar de comentar algo evidente, absolutamente obvio, que todo el mundo sabe pero que yo no he oído comentar demasiado. Seguramente se han publicado ensayos, tesis doctorales e incluso colecciones enteras de comics sobre el tema pero, lo siento, a mi no me han llegado. El tema es ¿desestabiliza el Barça a Mou?

A raíz de la exhibición de complejo de inferioridad manifiesta que desplegó The Special One el pasado sábado en el partido de liga disputado en el Santiago Bernabéu contra el F.C. Barcelona, resuelto con un empate que sirve en bandeja la Liga al Barça y que, sin embargo fue celebrado como si de la Décima se tratara por una enfervorecida y, más que entregada, alienada afición blanca, mucho se ha hablado del fin último que llevó a Florentino a contratar a Mou: ganar títulos, y sobre todo, ganárselos al Barça.

Hasta aquí, más de lo mismo. Quiero decir, que llevo tres días oyendo y leyendo lo mismo, hasta la saciedad: el Madrid lleva dos años en blanco, en blanco frente al Barça (que hace más pupita), y habiéndolo probado todo, y eso teniendo a los mejores jugadores (bueno, a los más caros). ¿Solución? Fichar al mejor entrenador, el que gana más títulos y el que pone más de los nervios al rival a batir. Perfecto. De libro. Fichamos al anti-Barça, a un individuo capaz, él solito, de desestabilizar a toda una institución.

¿Qué consigue Florentino Pérez? Romper la principal regla en cualquier negociación, dejándole muy claro a la parte contraria (José Mourinho en este caso) que el Real Madrid cederá en lo que haga falta.

Florentino le entrega no solo las llaves del Madrid a alguien que, cuando le dan la mano coge el brazo, sino que entrega una afición acuciada por la aplastante superioridad de su enemigo deportivo a un ególatra obsesionado con dos cosas: pasar a la historia como el entrenador más laureado (sea con los equipos que sea) y hacer pagar al F.C. Barcelona y a su entorno las humillaciones a las que él cree haberse visto sometido durante su etapa en el club azulgrana.

¿Humillaciones? ¿Qué humillaciones? Mourinho tiene un concepto muy elevado, elevadísimo, de sí mismo, y nunca ha digerido que, a su llegada a Barcelona de la mano de Bobby Robson, se le presentase como traductor del técnico inglés. Las insinuaciones, reprobables sin duda, sobre las relaciones entre Robson y Mourinho, y la no continuidad en Can Barça después de la dimisión de Van Gaal, con el que llegó a ser segundo entrenador, abrieron una herida que, sin duda habría cicatrizado si Joan Laporta le hubiese contratado como técnico en el verano de 2008. Los éxitos de Guardiola, y la guerra definitiva abierta con la llegada de Mou al Real Madrid, han hecho prácticamente imposible un hipotético futuro en azulgrana de José Mourinho.

Llegados al momento clave de la temporada, y después de nueve meses de continuas rajadas del portugués contra el Barça, Mourinho acusa el 5-0 del partido de liga en el Camp Nou, y somete a escarnio a su afición planteando el primer partido contra el Barça de los cuatro en que deben ventilarse las tres competiciones en juego como si de un 2ªB se tratase. Regala definitivamente la Liga al Barça, y lo deja todo a que suene la flauta en la final de Copa (un título, es un título).

Ahora, con tres partidos en catorce días, es cuando se plantea la cuestión de fondo: Florentino sabía a quien contrataba, en que condiciones lo hacía y la respuesta que podía esperar. Mou no ha engañado a nadie, y ha intentado por todos los medios, entre otras cosas, desestabilizar al Barça. De acuerdo. ¿Pero era consciente Florentino de qué, probablemente, lo qué acabe sucediendo es que sea el Barça el qué acabe desestabilizando a Mourinho?

Como diría el clásico, fútbol es fútbol, y puede pasar cualquier cosa. Pero si el Barça gana la final de Copa, si la gana bien. ¿Cómo reaccionará Mourinho? ¿Cómo afrontará unas semifinales de Champions en las qué estaría por ver si su afición y su caverna continúan permitiéndole lo que no le permitieron ni siquiera a Capello? ¿Forzaría el cataclismo para poder seguir ampliando su palmarés en otras ligas, como la italiana, en la que no juega el F.C. Barcelona y donde cediendo diez empates y cuatro derrotas puedes adjudicarte el Scudetto?

Se aceptan apuestas.

lunes, 18 de abril de 2011

El discurso y el antídoto (Jordi Costa).

El Món a RAC1. 
Lunes 18 de abril de 2011.
Jordi Costa


Esta mañana prontito, a eso de las siete y media, iba yo en mi coche y Jordi Costa, con su comentario en El Món a RAC1 sobre el Madrit-Barça del pasado sábado, me ha fastidiado el artículo que tenía en mente publicar hoy en este blog.

Me ha fastidiado porque él ha dicho exactamente lo que yo pensaba escribir.

Bueno, exactamente no. Lo ha dicho mejor, y como él lo ha dicho mejor de lo que yo lo habría escrito, cuelgo directamente, y con todo el morro, su comentario.

Genial lo del discurso y el antídoto.


Para aquellos que no habléis catalán en la intimidad, traducción al canto:

Ya sé que el Barça es el mejor equipo del mundo y que domina con mano de hierro sus enfrentamientos con el Real Madrid de los últimos años, pero incluso así me cuesta asimilar hasta que punto ha girado la tortilla para que el madridismo celebre como una victoria un empate que los dejó, definitivamente, sin liga.
Si que entiendo que los blancos hagan una lectura positiva del clásico del sábado, teniendo en cuenta que venían de un 5-0 agobiante, y que ahora se consideran, como mínimo, capacitados para competir con un Barça, eso si, con unas determinadas condiciones de partido. Unas condiciones que convierten al Madrid en un equipo menor, que renuncia a proponer fútbol para impedir el del Barça, pero que a cambio, da a los blancos esperanzas de cara a la final del miércoles.
Es cierto que, a partido único, la distancia sideral entre Barça y Madrid se minimiza, porque el margen de error se reduce y cualquier accidente penaliza mucho más.
Pero por mucho que me repito este discurso de lógica y prudencia, la sensación con que salí el sábado del Bernabéu es que el Barça no puso toda la carne en el asador y el que el Madrid sólo revivió cuando el Barça se lo permitió.
Vaya, que el miércoles iré a Mestalla mucho más convencido de lo que lo estaba hace dos días.
Es fútbol y puede pasar cualquier cosa, pero me resulta mucho más fácil creer en un discurso que en un antídoto, y dudo que los antídotos de Mou, pese a ser muy buenos, puedan con el discurso de Pep.
Vaya, que la tortilla no tiene pinta de que tenga que girar.

Las arcadas de Frédéric.

La semana pasada pude ver en Esport3, canal de deportes de la Televisió de Catalunya, el documental "Traduïnt Mourinho" (Traduciendo a Mourinho), en el que se daban a conocer las imágenes menos difundidas del paso del entrenador portugués por el F.C. Barcelona (primero de la mano de Bobby Robson, y después con Louis Van Gaal).

Evidentemente, a pocos días del inicio del carrusel de clásicos en el que estamos inmersos, la Televisió de Catalunya no emitió un panegírico sobre la figura de Mou, pero en líneas generales, el documental se limitaba a dejar constancia de acciones y declaraciones llevadas a cabo por José Mourinho durante sus años en Barcelona y poco más.

El punto de mala leche estaba, sin duda, en destacar la ya incipiente soberbia de Mou pese al papel secundario que le tocó jugar en el Barça. Eso es todo.

Lo que deja claro "Traduïnt Mourinho", es que The Special One tiene un carácter que ya viene de serie, y que ese carácter, unido a su gran capacidad, le ha permitido desarrollar una carrera llena de éxitos, que le ha llevado a ser uno de los primeros entrenadores (sino el primero) en el escalafón internacional.

Probablemente, el punto más discutible del documental era la participación de una serie de personajes que se dedicaban a comentar las imágenes y declaraciones del portugués. Estos personajes invitados eran Xavier Bosch, periodista y antiguo responsable de deportes de la emisora RAC1, Hristo Stoichkov, ex-jugador del F.C. Barcelona y que compartió vestuario en Can Barça con José Mourinho, Tomás Guasch y Fabián Ortíz, periodistas y representantes en algún momento de la caverna mediática en Catalunya, e incomprensiblemente, Pilar Rahola, también periodista, pero comentarista de dudoso encaje en el programa.

Así pues, estos comentaristas invitados parecían dividirse en dos bandos, barcelonistas y madridistas, y a partir de sus opiniones es donde parecía que iba a estar la salsa del asunto.

A la hora de la verdad, paradójicamente (y dejando a Pilar Rahola a un lado), fueron Fabián Ortiz y Tomás Guasch los que más se cachondearon viendo las imágenes. Este hecho no parece extraño, ya que el montaje tenía un aire evidentemente distendido. A Xavier Bosch se le adivinaba la poca simpatía hacia el protagonista (común a un gran porcentaje de los espectadores potenciales de TV3 y sus diferentes canales), del que sin embargo no dudo en reconocer sus méritos, mientras que Hristo Stoichkov no hizo más que alabar a Mou. Pilar Rahola, muy en su papel de siempre, se centro en lo tío buenorro canalla que le parecía Mourinho.

Estos son los hechos. A partir de aquí, los amigos de Punto Pelota, antes del partido de Liga en el Bernabéu entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona, y parece que a falta de noticias de mayor calado, escarban en la teoría conspirativa del desprecio del Barça al Madrid, y confundiendo a TV3, Televisió de Catalunya, con el F.C. Barcelona particular y con Catalunya en general, sostienen que la televisión pública catalana se burla de Mourinho (es su opinión), ofreciendo la dantesca imagen de Frédéric Hermel a punto del colapso, del derrame cerebral, acusando a los catalanes como cultura, de vomitar sobre la imagen de Mourinho por el mero hecho de ser el entrenador del Real Madrid.


Sorprenden varías cosas.

Sorprende la enorme sensibilidad que se está detectando últimamente en la caverna, que manipula hechos con el fin de victimizar al Real Madrid y, sobre todo, a su entrenador (paradigma de la chulería y la falta de respeto hacía los demás).

Sorprende el interés en levantar polémicas donde no las hay, sobre todo cuando dos aficiones absolutamente antagónicas tendrán que mezclarse, no solo en Valencia, con motivo de la final de Copa, sino también en Madrid y Barcelona, donde aún deben disputarse los partidos correspondientes a las semifinales de la Champions League, y que sin duda movilizarán a ambas aficiones.

Y sorprende, pero menos, la nueva manipulación informativa que se produce al denunciar un programa de televisión que la mayoría de telespectadores de Punto Pelota no han visto, exagerando hasta el límite intervenciones de, entre otros ¡Tomás Guasch y Fabián Ortíz!, cuando se toman a broma un desmayo (que sería real o no) pero que evidentemente pone a huevo retomar el tema del teatro, del teatro del bueno, con el que Mourinho inició su relación, ya no de amor, sino de odio, con el Barça y su afición (parece que de poco más se burlan de Mou en el documental).